Estos días atrás he experimentado algo que hacía tiempo no sentía con la política, esto es, interés.
Me explico:
- Para mí la política era un tema aburrido, monótono e incluso a veces chavacano ( los políticos llevan mucho tiempo dedicándose a desprestigiarse unos a otros y no se dan cuenta de que el pueblo lo que necesita son decisiones, iniciativas, cambios , soluciones..., un montón de cosas menos ese espectáculo muchas veces bochornoso y no propio de gente que está en la política y que nos representa.)
Pero he de decir que cuando me enteré de que un nutrido grupo de jóvenes había tomado las principales plazas de muchas ciudades de España, de una manera pacífica, pero muy persistente, se me pusieron los pelos de punta y pensé: "Por fin hemos salido del letargo y alguien ha sido capaz de reaccionar y decir NO al sistema que nos han impuesto y con el que no estamos de acuerdo".
Yo llevaba tanto tiempo queriendo hacer lo que estos chavales han hecho y proclamar a los cuatro vientos que la política se ha convertido en corrupción, que a los políticos , sean del partido que sean, sólo les interesa el poder para poder lucrarse , manipular, establecer sus redes con contactos que puedan mantenerlos ahí, etc, etc que ahora al ver que hay más gente que piensa así me extraña, porque en un principio yo pensaba que era la única que tenía esta visión tan particular y hubo momentos que me sentí como un extraterrestre visitanto la tierra, pero ahora sé que no soy la única y que ese descontento lo tiene más gente y por la causa que sea , no nos atrevíamos a manifestarlo, quizá porque todos pensábamos lo mismo, que la gente estaba conforme y que era inútil ese planteamiento en un ambiente donde todo lo que nos querían imponer, estaba bien .
Por ejemplo, se me antojaba antagónico y triste, que para los españoles fuera más importante que la Selección Española de fútbol fuera campeona del mundo a que Zapatero y su gobierno nos metiera 2 años más de trabajo para conseguir la jubilación, que el fútbol consiguiera que la gente saliera a la calle a celebrarlo orgullosa y que respecto a lo de la jubilación, nadie dijera nada ni se manifestara ni expresara su disconformidad y su descontento, era algo que no podía entender y no entiendo, era como si los problemas de España no fueran con nosotros, no nos afectaran...., simplemente nos dedicábamos a los corrillos de barrio o de empresa a comentar qué mala pata y qué injusto, pero de ahí no pasaba!
Y no quiero que nadie piense que este descontento es sólo de perros-flautas que reivindican que el que tiene dinero lo tiene que compartir con el que no ha dado palo al agua en su vida o de gente sin estudios, etc, para nada.
En mi caso concreto, ni siquiera sé tocar la flauta y aparte de eso, me considero una persona con una educación, una carrera, idiomas y en una situación más bien acomodada para los tiempos que corren y eso no significa que la indignación no corra por mis venas y que me sienta muy identificada con estos chavales que le han echado un par de narices y han sido capaces de salir a la calle a pedir justicia y cómo nos gustaría a muchos españoles que funcionara el sistema.
Yo no me considero tampoco una antisistema, al revés, creo que la sociedad necesita unas reglas que nos coordinen y que hagan que tengamos una convivencia pacífica y estable para todos. Pero esas reglas no me parece que son las correctas porque precisamente nos las han impuesto los políticos, de manera que les benefician a ellos y nos perjudican al pueblo.
Si no fuera por todos nosotros, los políticos no existirían ni serían nadie y en vez de estarnos eternamente agradecidos, simplemente nos someten más y más hasta que ya no podemos resistir tanta presión.
Yo se que hay personas decentes, honestas, inteligentes en política, pero esta minoría está desvirtuada por una mayoría de chorizos , mangantes , oportunistas y como dicen en mi pueblo: "piojos resucitaos", que para los que no lo entienden, significa gente que nunca ha tenido nada y que de repente se ve con poder y dinero a espuertas y no saben digerirlo y además, tratan a la gente de su alrededor como basura, como si los únicos que sirvieran para algo fueran ellos y a los que les gustaría que el universo girara en torno a sus caprichos.
Lo que me da pena de todas estas manifestaciones, es que al final queden en nada, que la gente se olvide de ellas y que no se consigan objetivos concretos y reales.
¡Ojalá el esfuerzo haya servido para algo y desde aquí mi más sincero apoyo y ánimo para seguir adelante a todos estos valientes!
Silvia.